La Edad del Oro Rojo

El emperador Guilbert logró convertir aquella piedra que tanto mal había traído a su pueblo en el gran pilar del Imperio. Pronto su alquimia desató el verdadero poder del Oro Rojo, usando su ciencia para sintetizar aquel mineral en una poderosa fuente de energía. 
Los devastados reinos del este despertaron como un imperio en toda su gloria, los avances de Guilbert desataron una revolución industrial sin precedentes. Gracias a la tecnología del Oro Rojo los objetos ahora podían imbuirse de cualidades mágicas.
Para el año 1781 las heridas de la posguerra habían sanado y el Imperio del este era la fuerza económica más poderosa de todo Arlcrast. Un malestar político comenzó a manifestarse entre reinos y repúblicas del oeste que veían con malos ojos el rápido crecimiento del Imperio y sabían que estaban en clara desventaja tecnológica y numérica en caso de una posible guerra.
En el año 1811 a la edad de 55 años el emperador Guilbert, quien había declarado la igualdad entre humanos y Nabaats, fue asesinado mientras asistía a una celebración en tierras del principado de Dullan. El hijo mayor de Guilbert, Brando, tomo posesión del título de emperador y convocó al gran ejército imperial que devastó toda Dullan en tan solo una semana, ejecutando al grueso de su población. Al ver tal muestra de poder, los representantes de repúblicas y reinos del este se juntaron en secreto y acordaron una alianza. Formando de esta manera la Federación del León. El 15 de Enero de 1811 la federación lanzó una ofensiva sobre Dullan y aunque no pudieron retomar el territorio lograron ocasionar grandes bajas entre las divisiones imperiales estacionadas allí. Al ver un que un conflicto bélico mundial era una posibilidad real y traería altísimas bajas para ambos frentes se decidió optar por un alto en las hostilidades.
El asesinato de Guilbert fue investigado y se llegó a la conclusión de que el convenientemente muerto Vizconde de Dullan había sido el gran conspirador. Saciada la sed de venganza, el imperio accedió al cese de hostilidades. Guilbert fue elevado póstumamente al grado de santo profeta y el Imperio del Este pasó a llamarse “Sacro Imperio Oriental”.